El granaíno Antonio Pagudo habla de su participación en el doblaje de "Vaya pavos"

22.12.2013 23:38

Enlazamos esta entrevista realizada por Cine & Cine.

Fuente --> http://www.cineandcine.tv/entrevistas/1178-antonio-pagudo-la-autocensura-es-lo-peor-que-le-puede-pasar-a-un-artista.html#.UrdozbRV-ls

 

Antonio Pagudo: "La autocensura es lo peor que le puede pasar a un artista"

El granadino, popular por interpretar a Javier Maroto en la serie  ‘La que se avecina’, se pasea en su carrera por la televisión, el mundo del clown y el doblaje

 

El actor granadino une teatro, cine y televisión en su carrera

M Amelia BrenesM Amelia Brenes| Granada

Hace más de seis años que Antonio Pérez Agudo, o lo que es lo mismo, Antonio Pagudo (Baza, Granada. 1977) apareció por primera vez en 'La que se avecina' dando vida a Javier Maroto, un personaje con el que se ha colado en el imaginario colectivo de buena parte de los españoles. El más exitoso, sin duda, pero no el único que ha hecho en televisión. Antes ya había trabajado en 'Cuéntame' y, como buen andaluz, en 'Arrayán'.

El granadino ha hecho también sus pinitos en el cine, participando en películas como 'GAL' (2006), 'Desechos' (2010) o '¡Vaya pavos!', en la que se ha estrenado en el mundo del doblaje. Lo suyo, sin embargo, es el teatro, como prueba el hecho de que lleve más de una década trabajando con la compañía gestual Yllana, haciendo el payaso. Porque Antonio Pagudo, ante todo, es un payaso, y de eso, entre otras cosas, ha hablado estos días con CineAndCine desde Miami, donde está tomándose unas vacaciones con su familia.

Hablar de Antonio Pagudo inevitablemente es hablar de Javier Maroto.¿Hasta qué punto perturba la confusión entre persona y personaje?

Llevo tiempo trabajando en teatro y ahí interpreto muchísimos papeles. Sí que es cierto que Javier Maroto es el que más tiempo me está acompañando y el que tiene más reconocimiento de la gente. Es un personaje muy querido, yo lo adoro, estoy muy cómodo con él, me gusta muchísimo y me gusta que me sucedan cosas buenas como esta, que la gente lo quiera, pero también te puedo decir que en una función suelo hacer siete u ocho personajes diferentes y no me causa ningún problema. No soy de un método desde dentro hacia fuera, sino más desde fuera hacia dentro, con lo que en ningún momento me agrede. Sobre todo yo a Javier Maroto lo tengo muy relacionado con mi pelo, y en cuanto está de esa forma, ese afro que lleva él tan característico, el Maroto empieza a funcionar el solo. De hecho, incluso, cuando termino la temporada una de las cosas que suelo hacer es cortar el pelo y de esta forma Maroto descansa de mí, yo también de él, y la gente que tengo alrededor, mi familia y mis seres queridos, que es importante tenerles a ellos.

'La que se avecina' empezó con la sombra de 'Aquí no hay quien viva' sobre sí y a lo largo del tiempo se ha hecho un hueco indiscutible en la parrilla. ¿Qué se siente siendo partícipe de ese universo tan potente?

Para mí es un sueño realidad. Esto suele parecer un poco lo de siempre, pero es verdad, porque yo era muy fan de 'Aquí no hay quien viva', seguía mucho la serie, y siempre soñé con trabajar con ese elenco de actores y en ese tipo de comedia. Supongo que mi interés hizo que me acoplara mejor que el resto de competidores por el personaje a la forma de contar. Con la compañía Yllana me pasó igual. Los vi el primer año que estaba estudiando Arte Dramático en un festival de teatro de calle y dije 'Yo quiero hacer eso'. Desde ese momento fui mucho a su teatro, como era estudiante me dejaban entrar y ver los espectáculos y los veía muchas veces. Y claro, nuestro trabajo, al menos como lo afronto yo, es mucho de observar, de ir asimilando las distintas formas de expresar. Cuando llegó el momento de hacer una audición para ellos tenía su esencia captada, y pienso que en 'La que se avecina me pasó exactamente igual. Yo me comí todos los capítulos de 'Aquí no hay quien viva' y, al fin y al cabo, 'La que se avecina' es una continuación. Los obligaron a cambiar de nombres y las formas más visibles, incluso las frases más características, pero siguieron haciendo lo que saben hacer mejor, y lo que han demostrado que saben hacer en estos diez años.

Todo un reto en televisión

Hoy en día que funcione un producto es muy difícil. También es cierto que las cadenas son demasiado duras y no dejan que maduren. El público tiene que entender cómo es esta nueva forma de expresión y hay veces que es un poco agónico ver que series de compañeros que están increíbles desaparecen de la parrilla antes de que tenga el público la posibilidad de adaptarse. Cuando te compras unas zapatillas nuevas siempre te rozan en algún sitio y hay que trabajar un poco el material. Lo nuestro, también así, y no se puede llegar y tocar el alma a la primera de cambio.

"Paso de llamarme clown cuando en realidad soy un payaso" 

Los personajes se han ido volviendo cada vez más extremos, como ocurre en otras ficciones televisivas. ¿Dónde está el límite, si es que lo hay?

El límite… Ahí está la gracia del asunto, esa es nuestra profesión (ríe). Para mí, jugar con ese límite, estar ahí sobre esa cuerda floja, es realmente lo que te diferencia del resto. Lo alucinante, y lo maravilloso, y lo que a mí me encanta es que aun estando en la parte más incorrecta que te puedas echar a la cara en televisión, siguen amando a los personajes. Esa es la clave. Hay que meter un poquito el dedo en la llaga, porque si encima de que estamos haciendo humor, que parece que nos reímos de las cosas y no le damos importancia, no nos acercamos y ponemos en evidencia las cosas que suceden en nuestra sociedad, pues entonces para qué estamos. Eso sí, si te pasas, si cae mal, si la gente no lo soporta, si a alguien le hace daño lo que estás haciendo, evidentemente lo estás haciendo mal. Si realmente todo el mundo está contento con lo que está sucediendo, aunque se metan con uno mismo, y aun así lo ve como 'ah, mira, son payasos, y estamos riéndonos de nuestra propia sociedad', está bien. Tenemos que ofrecer ilusiones, sonrisas, que nuestro cerebro se ponga en funcionamiento, pero no dejamos de ser artistas que tienen que tener sensibilidad, y el público es nuestra alma, tenemos que cuidarlo y mimarlo.

¿Se tiene poco sentido del humor en España, o mucho?

Yo creo que se tiene mucho, si no, cómo íbamos a aguantar la situación que estamos viviendo. De hecho, una de las cosas que recibimos como actores, de la calle, aparte de que los personajes hacen reír mucho a la gente, también la capacidad de desahogo que les damos en estos momentos duros.

¿Sigue habiendo temas de los que no podemos reírnos?

Hay cosas de las que cada vez es más difícil hablar, pero creo que para los creadores tiene que ser un reto, más que un impedimento. La autocensura es lo peor que le puede pasar a un artista, que piense que eso no lo puede hacer, porque está tirando la toalla muy pronto, tomando al público como hipersensible o no sé… Es realmente nuestra espada de Damocles. Recuerdo sketches de humor de… Martes y Trece, por ejemplo, que eran muy duros, políticamente incorrectísimos, y todos nos reíamos de ellos, y hoy en día no se podrían casi ni emitir. Creo que es cada vez más difícil.

¿Por qué?

Porque creo que hoy día todos tenemos acceso a comunicarnos y a expresarnos y eso nos da un poder que podemos utilizar, y hay veces que no se interpreta como lo que es. Yo, cuando voy a un espectáculo con mis hijos, o con amigos, y me dicen '¿Por qué dice eso? o ¿Qué le va a hacer a ese animal?' siempre digo 'Tranquilos, solo es teatro, son actores, solo somos payasos'. También es verdad que hay veces que nos metemos en unos berenjenales bastante gordos. Hablamos demasiado de demasiadas cosas, y hay gente que nos ha colocado como líderes de opinión cuando no lo somos. Tendríamos que centrarnos en crear ilusión, no opinión.

Pero hay quien piensa que hay que usar el megáfono que brinda la profesión. ¿No estás de acuerdo, o simplemente sí en el escenario pero no a nivel personal?

Sí en el escenario, y siempre con una propuesta creativa.

Como 'Brokers', por ejemplo

Efectivamente. Esta es mi paleta de colores, y este mi lienzo, y esta es mi obra, y tú vienes a ver y a sacar conclusiones. Que te gusta, que no te gusta… Yo utilizo las herramientas que quiero para que te rías y al mismo tiempo darte unos toques de atención, y ya tú valoras. Yo como Antonio Pagudo no tengo por qué decirle a nadie lo que tiene que decir, lo que tiene que pensar o lo que tiene que hacer. Por supuesto puedo salir a la calle y coger una pancarta como cualquier otro individuo, pero tenemos un espacio muy grande llamar la atención. Cada día que representamos tenemos la oportunidad de hacerlo. Con cuidado, eso sí. Se está alejando mucha gente de los teatros efectivamente por eso. Hay que encontrar la habilidad para poder transmitir el mensaje sin dejar de entretener al espectador, que es lo que viene buscando a la sala.

¿No se ofrece lo que se pide o lo que se ofrece no interesa?

Tenemos que aumentar el nivel, seguir trabajando y luchando por hacer cosas diferentes y nuevas, no que la sociedad evolucione y nosotros vayamos después, sino que evolucionemos nosotros un paso por delante de la sociedad, que ayudemos a evolucionar a la sociedad. Y hay veces que siento que la sociedad nos come terreno, va más rápido que nosotros. Cuando estamos acercándonos a una forma de expresión, te hablo en el teatro sobre todo, eso ya se olvidó. No quiere decir que el teatro en sentido clásico no tenga valor, pero en cualquier profesión hay que adaptarse. No podemos quedarnos al margen.

Hablando de teatro. Siempre que hablas de los actores dices que sois payasos. El término suele usarse en sentido peyorativo, pero desde luego no es como lo usas tú.

Empecé a usar esta palabra porque hubo un momento en que la usaban para insultarme y, para no cogerle miedo, la adopté, porque es una realidad de mi vida. Yo paso de llamarme clown cuando en realidad soy un payaso, sabes. Clown seré en otro sitio, pero en España soy payaso. Si nosotros mismos no le dabas valor a la palabra, nadie se lo va a dar.

Y hablando de payasos, ¿sigues con 'Brokers' a la vuelta?

Sí. En enero tenemos ya fechas en Madrid. Nunca pararemos de hacer este espectáculo, porque nos encanta y gusta muchísimo. Todavía hay mucha gente que puedo verlo y mientras tengamos público en la sala, estaremos representándolo. Además, se puede ver dos o tres veces, y eso hace que la gente comparta, y traiga a amigos que no lo han visto nunca, y ves sus caras de satisfacción disfrutando al mismo tiempo de dos espectáculos, el de sus propios amigos riéndose y nosotros en el escenario. Y esto es… por eso tienen sentido muchas cosas en la vida.

“Todo lo que he hecho en la tele se lo debo también a los grandes profesionales de Andalucía ”

¿El precio y los supuestos asociados son un problema añadido para llenar las salas?

Por supuesto. Que nos suban el IVA no nos beneficia, está claro. Hoy en día tenemos que ser la mejor opción para que todo el mundo venga a ver ese espectáculo en vez de al resto de compañeros que también están haciendo un trabajo maravilloso, luchando por ofrecer sus producto y su forma de ver el teatro. Pero, ¿qué hacemos, qué podemos hacer? Por supuesto, en cualquier espectáculo en el que vaya a trabajar, esto aparecerá, de alguna forma, que no sea la típica. Habrá que buscar una fórmula para que realmente llegue el desacuerdo, pero tiene que estar en las tablas, encima del escenario, porque no tiene sentido esa persecución absurda. Mientras tanto, hacemos lo que podemos. Damos lo mejor, un 21 por ciento más de sudor, sangre e ilusión, es lo único que puedo aportar yo, y con eso que la gente se lleve ese 21 por ciento más de satisfacción.

Acabas de grabar la voz de Reggie para la película de animación '¡Vaya pavos!' ('Free birds'). ¿Qué tal la experiencia?

Me ha encantado. A los payasos les gusta mucho hacer payasadas, y quién no le ha bajado el volumen al televisor y no se ha puesto a doblar cualquier cosa. Yo siempre lo he hecho para divertirme, para jugar con mis compañeros, y de repente me dieron la oportunidad de hacer este personaje, que es de los que me tocan a mí, que sufren, se pegan golpes (entre risas), pero tienen mucha verdad. Y ha sido una pasada, divertidísimo, y haciendo mucho esfuerzo también porque quería hacerlo bien, porque hay veces que nos aprovechamos mucho de nuestra fama televisiva, pero luego hay que estar a la altura.

Hay quien considera que las caras conocidas deberían dejar el doblaje a los profesionales

Yo también. Cuando he visto que alguien, porque sale en una serie, dobla una película y luego lo ves y es pésimo dices 'No, por favor'. Pero me ofrecieron la oportunidad y decidí hacerlo. Si hubiera visto durante el proceso de trabajo que no iba a poder hacerlo con la suficiente calidad, no lo hubiera hecho. Hemos hecho un trabajo maravilloso y espero que la gente lo aprecie en la sala; eso ya no depende de mí.

El doblaje es un tema controvertido siempre en España. ¿Lo defiendes o apuestas por la versión original?

Prefiero la versión original. Está claro que sería mejor para todos poder escuchar a los actores en versión original, y creo que eso nos ha hecho mucho daño como espectadores, porque disfrutamos menos. Hay grandes profesionales del doblaje, pero hay muchos campos para doblar que no necesariamente las películas. En este caso son dibujos animados y alguien tiene que ponerles voz, pero si veo una película de imagen real yo quiero escuchar a ese hombre como habla, y por qué está ahí. Yo quiero escuchar a los actores en versión original, pero me gusta el trabajo que hacen los dobladores. Este es mi conflicto, ¿qué hago? Las contradicciones son humanas y no me gusta la gente que tiene la verdad absoluta. Yo no la tengo, así que, como conclusión: doblador sí. Doblaje, a ver, pero de qué.

Te fuiste de Granada muy joven para formarte. ¿Crees que es más fácil forjarse una carrera fuera de Andalucía?

Yo terminé en Madrid porque lo que quería hacer solo estaba en Madrid o Barcelona. Podía haber estudiado Arte Dramático en Málaga, pero no me daban la opción de gesto. Yo empecé en Andalucía y siempre he estado orgulloso de mi tierra. La primera vez que trabajé en televisión fue en 'Arrayán', en Canal Sur, y allí es donde aprendí esta profesión. Todo lo que he hecho en la tele se lo debo también a los grandes profesionales de Andalucía, que me enseñaron, porque yo sobre todo había hecho teatro, y sin palabras. Siempre he estado muy a favor de mi tierra y me veo volviendo a trabajar en mi tierra y me veo de mayor como un payaso viejito trabajando cerca de los míos. Pero ahora mismo estoy aquí, donde todos somos de todos lados, y nunca sabe uno donde va a terminar. Pero bueno, que esto le pasa a cualquier persona.

¿Cómo te planteas el futuro más o menos próximo?

Volveré a ser Javier Maroto, por supuesto, hasta que la gente pida, o hasta que suceda algo en esa casa terrible y no podamos seguir ofreciendo risas a la gente. Yo soy muy de cerrar ciclos, y llegará un momento en que se cerrará el ciclo y tendré que estar allí, acompañando al personaje. En teatro, trabajar con Yllana es mi vida, llevo doce años trabajando con ellos. Hemos hecho muchísimas funciones en todas las situaciones posibles, en medio de la nieve, en Japón… Con ellos me expreso con naturalidad y con fuerza, y me encanta. Y luego, un par de cortos que van a poder disfrutarse a partir del año que viene y, nada, con ganas de hacer todo tipo de proyectos. El cine está muy difícil hoy en día, está muy muy complicado, pero esto es una carrera de fondo y no tenemos prisa. Llegarán los proyectos, y si no, estamos super contentos